Tras la reconquista de Teruel por las tropas “nacionales” en el invierno de 1937 a 1938, el Ejército franquista decide avanzar hacia la costa mediterránea. En el camino tropezó con un serio obstáculo que retrasosus planes, las líneas fortificadas construidas por los republicanos en las estribaciones de la sierra de Javalambre. Setenta años después, aquellas estructuras defensivas se han convertido en un atractivo turístico de Sarrión. Las zanjas de las trincheras han sido desescombradas, los refugios y los nidos de ametralladoras restaurados y los accesos acondicionados y señalizados. En dos montículos de la partida de La Laguna, cerca del Barranco de la Hoz, se conservan cientos de metros de trinchera excavada a pico y pala en la roca viva junto con los refugios subterráneos donde las tropas republicanas se cobijaron y se protegieron del fuego enemigo. El paisaje, entonces infernal debido al despliegue de maquinaria bélica y a los estallidos de las bombas, es ahora un paraje silencioso situado por encima de los mil metros de altura y poblado de sabinares y pinares. Un puesto de observación destinado hace setenta años a vigilar la posible irrupción de soldados enemigos se ha convertido en un privilegiado mirador al encajonado Barranco de la Hoz. A unos cientos de metros, un nido de ametralladoras restaurado, ofrece una amplia panorámica de un profundo valle de laderas boscosas. El enclave, situado a 1.429 metros de altitud, es uno de los más espectaculares dentro del recorrido por los vestigios bélicos. Desde que se acondicionó la zona, se instalaron paneles informativos y se mejoraron los accesos, las “Posiciones defensivas de la Guerra Civil” del Barranco de la Hoz reciben continuas visitas, a pesar de su emplazamiento a 14 kilómetros del casco urbano. Muy cerca de allí, en 2000, un episodio accidental refrescó en la memoria de los vecinos el pasado bélico de las estribaciones de la sierra de Javalambre. Un incendio provocó continuos estallidos de proyectiles y bombas que permanecían enterrados desde hacía setenta años. Un vecino recuerda que, debido a las explosiones, “aquello parecía otra guerra”. El recorrido por los antiguos campos de trincheras permite al visitante aproximarse a las duras condiciones de vida de los soldados destinados en aquellas posiciones. Los refugios subterráneos, húmedos y oscuros, se cubren con una bóveda de hormigón oculta bajo piedras y tierra para intentar camuflar su emplazamiento. Entre estos habitáculos -con capacidad hasta para 30 hombres-, los puntos de vigilancia y los puestos para los tiradores se organiza una red de zanjas abiertas en la roca por las que se puede circular sin ser visto desde el exterior. Muy cerca, un modesto manantial al que se llega por una trinchera y unas escaleras de cemento garantizaba el suministro de agua en aquel escenario de sufrimiento reconvertido en curiosidad turística.
■ Denominación. Posiciones Defensivas de la Guerra Civil en el Barranco de La Hoz.
■ Ubicación. En la sierra de Javalambre, a 14 kilómetros del casco urbano. La pista de acceso está señalizada.
■ Visitable. Aunque no se han inaugurado oficialmente, las trincheras se terminaron de acondicionar en 2005.
■ Información. Las antiguas fortificaciones están señalizadas dentro de un recorrido circular. Junto a las principales construcciones, hay paneles informativos que explican la utilidad de las estructuras y su diseño. Además, ofrecen otros datos que enmarcan el dispositivo militar en la Guerra Civil -unidades combatientes, evolución de los frentes, entre otros detalles-.
■ Accesos
Los 14 kilómetros de pista que conducen desde el casco urbano hasta las fortificaciones restauradas están señalizados. El recorrido por el interior del campo de trincheras está también indicado con flechas y paneles de madera.
■ Vestigios
En uno de los nidos de ametralladoras una inscripción recuerda que allí estuvo destinada la 25 Compañía. Para realizar el encofrado del hormigón se usaron distintos objetos, entre ellos páginas del HERALDO DE ARAGON.
■ Metralla
En el lugar todavía se pueden recoger fragmentos de metralla. En la posguerra, se recogieron municiones, armas y otros objetos para venderlos como chatarra, con el consiguiente riesgo de explosión de bombas abandonadas.
■ Parapeto
En los muros de los nidos de ametralladoras, construidos de hormigón, se abren unas pequeñas oquedades en las que los tiradores podían depositar la munición en un lugar seguro a la espera de ser utilizada.
Fuente: Heraldo de Teruel (Luis Rajadel)
Comentaris
Batalla Sarrion Septiembre 1938
Buenas , os escribo desde Barcelona y he llegado vuestra pagina ,por que estoy buscando informacion sobre la ofensiva republicana por la zona de Sarrion en Septiembre de 1938.
La razon por la cual me interesa esta Batalla ,es por que mi abuelo ,fue dado por desaparecido en esta Batalla, pertenecia a la 32 Brigada Mixta de la 70 Division.
Me gustaria que me dijerias si teneis hecho algun estudio de investigacion sobre esa Batalla y si hay posibilidad de consultarlo.Ya que me esta resultando muy dificil encontrar informacion sobre esa Batalla.
Os agradezco anticipadamente vuestra respuesta
Un saludo.